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Pequeña lección de las hojas perennes

 

“Según Nakao*, la cultura japonesa no es única ni está aislada; tiene mucho en común con otras culturas de bosques de hoja perenne con gruesas y brillantes hojas de color verde oscuro. Nakao denomina a esta cultura como la <<cultura de hoja brillante>>, y la localiza en la parte norte del Sudeste asiático; desde Sikkim por el oeste, Myanmar y Vietnam del Norte por el sur y la Costa meridional de China por el este.” (Hiroshi Yamanaka citado en El mundo invisible de Hayao Miyazaki de Laura Montero, p. 117)

La duración de las hojas, el brillo y el grosor despiertan en Miyazaki una renovada percepción de su ser japonés. Una comprensión que le ayuda a apaciguar la belicosidad de su tradición y pasar a través de los vegetales a una cierta agro-cultura intelectual y creativa del enraizarse.
“Me sentí enormemente liberado y complacido cuando descubrí que todo aquello que fluía de mi estaba conectado al bosque de hoja ancha y perenne. Mi cultura iba más allá de la idiotez japonesa que empezó la guerra, más allá del Hideyoshi Toyotomi que invadió Corea, y más allá de La historia de Genji que tanto detesto. Fue entonces cuando me percaté de cuán valiosas son las plantas y cuán importante es la cuestión de la cultura climática para nosotros. Si llegáramos a destruir ese clima, perdería mi última conexión con ser japonés”. (Hayao Myazaki citado en El mundo invisible de Hayao Miyazaki de Laura Montero, p. 120-121)
Volvernos a la clorofila como un signo de lo más terráneo que somos, adentrarnos en la raíz como en un pie del que nace el clima, hacernos de nuevo en la duración de las estaciones, en la pasión por el sol, el agua vaporosa de las madrugadas, el titilar de la condensación nocturna sobre el suelo, en fin retornar al humus como si fuera el trabajo editorial de la tierra.

中尾佐助, Nakao Sasuke