Archivo por meses: Diciembre 2016

Números del mar

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Viajando hacia lo salvaje por el fiordo Comau, se avistan regularmente centros de cultivo, balsas jaulas, camiones estacionados en acantilados imposibles y selváticos, lanchas rápidas burlándose de los secretos del Dresden.

Mientras una barcaza nos lleva a Estero Largo, aprovechamos de leer el informe de mayo del 2016 de SERNAPESCA  sobre el vertimiento de 4655 toneladas de salmones muertos en Marzo  de este año (http://www.sernapesca.cl/presentaciones/Comunicaciones/Vertimiento_de_Salmones_13-05-2016.pdf).

Lanzar al mar una cifra tal parece una magnitud enorme, independiente de su articulación en la secuencia de la crisis. Lo cierto es que esa  cantidad representa la menor parte de la mortalidad reportada, estimada en 38 300 toneladas. Como se ve en el gráfico, la mayor parte fue destinada a harina de pescado o depositada en vertederos en tierra.

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Si se comparan esas magnitudes con las de la producción total de salmones, estimada por la industria en 680 000 toneladas ( un año “malo”, comparado con las 800 000 del 2015), vemos que la mortalidad total no fue más de un 6% de la producción total y el depósito en el mar, cercano a un 6%.

Cuando se mira la serie de tiempo de las últimas décadas, resulta evidente que en pocos años se pasó de un ecosistema a otro. Y como bien dice Beatriz Bustos, antes de los 80 no se trataba de un territorio sin intervención (http://www.scielo.cl/pdf/eure/v38n115/art10.pdf).

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La multiplicación de sitios y la colonización de lo salvaje tomaron también una velocidad explosiva, en la imagen tomada del mismo artículo de Beatriz Bustos.

 

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¿Cómo no sentirse abrumados por la magnitud de los números, por los millones de animales involucrados (25 millones de muertos) y por el tonelaje producido?¿Cómo no sentir que el mar interior ha sido perturbado profundamente, llevado a un atractor imprevisible, esta vez no mediante la extracción pura e inmediata (como las conserveras de los 60-70 y 80) , si no mediante la operación de siembra, crianza y cosecha?

Si ya en 1993 se consideraba que la producción de residuos de 80 000 toneladas equivalía a la generada por 2.2 a 2.6 millones de personas, el “optimo” año 2015, con sus 800 000 toneladas, bien puede equiparar a un Chile y medio.

Sorprendentemente la operación intelectual de aislar este vertimiento como el factor desencadenante de la crisis oceánica de este año, oscurece el trasfondo cotidiano de la perturbación masiva del mar interior, la multidimensionalidad de los efectos y de las causas, su increíble heterogeneidad y combinatoria.

Pero a la vez, dejar de lado los bucles de ésta y otras industrias, disolviendo la cuestión en una expresión como calentamiento global o  calentamiento oceánico incluso,  deja a los pequeños colectivos casi sin espacio para una acción.

Entendemos el trabajo de estudio de Zonas Críticas como una tercera vía, una alternativa al Escila particularísimo del vertimiento de la mortalidad en marzo o el Caribdis generalizado del cambio climático.  Uno  y otro,  monocausales, lineales, sin recursividades.

Lo entendemos como un camino a emprender para aquellos que queremos hacer algo, que sea posible y fructífero, interesante y creador. Y que no sea más de la mismo.

Una primera cuestión es empezar a visualizar las cifras, aquilatarlas y compartirlas. Cifras que sólo se vuelven significativas si se leen en el territorio, sea caminado, a velocidad de navegación marítima o de motores a explosión.  Aventurar las ideas en medio del camino, apurar su circulación, combinar las fuentes, las escalas, los métodos, los sitios de debate.

 

El Caballo de Turín, Danowsky y Viveiros de Castro

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Dejamos aquí un referencia del film El Caballo de Turín, de Béla Tarr, en traducción humus del libro Ha mundo por vir? Ensaio sobre os medos e os fins. Déborah Danowski y Eduardo Viveiros de Castro, Editorial Cultura e Barbarie, Sao Paulo, 2014.

 

 

Manos a la humus

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Estamos trabajando en una versión chilena de una reciente conferencia de Bruno Latour. Esperamos pronto esté circulando como parte de nuestras publicaciones.

Este esfuerzo intenta algo más que reparar, pero algo menos que revolucionar la tensa calma de ideas de este mar interior, que sobradamente puede ser una Critic Zone, como las que él propone .

Mientras el planeta se calienta y nuestro territorio se perturba, el pensamiento parece acercarse a su punto de congelación y las universidades se torremarfilizan hasta la fractura.

Buscamos reparar la ausencia total de versiones editadas localmente de alguna de la profusa obra de este filósofo francés devenido etnógrafo, devenido sociólogo, devenido político. Deuda que no ha impedido su influencia en las ciencias sociales y algunos vehementes científicos, sobre todo de las nuevas generaciones y tesistas.

Pero además intentamos ponernos en debate sobre la violenta entrada de la naturaleza en política y los estupores correspondientes.

Si el 2008 el volcán Chaitén sacudió la política local, el 2015 la erupción del Calbuco consumió con sus lahares, cenizas y evacuaciones la vida del gobierno. Anticipaciones que probaron la necesidad de ciencias locales para la política. En abril-mayo de este año, un florecimiento algal de marea roja, estremeció la región. Caminos tomados, huelgas de funcionarios públicos, bonos a pescadores, fueron las herramientas clásicas para intentar manejar una crisis ni siquiera husmeada.

La mayor intensidad del debate se concentró en la explicación causal. Por un lado las responsabilidades políticas de los gobiernos, y por supuesto, una actividad salmonera de regulación minimalista. La combinación de ambas cuestiones se condensó en la identificación causal por parte de muchos ciudadanos y organizaciones no gubernamentales, en el vertimiento de 4655 toneladas de salmones muertos al noroeste de Chiloé en marzo de este año. Por el lado de los investigadores locales, la hipótesis más probable fue vinculada al cambio climático.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nadie centró la cuestión en el calentamiento oceánico ni en el Antropoceno. En ambos lados de la controversia, un problema específicamente local o demasiado generalista.

Esta conferencia y esta traducción tienen para nosotros el desafío de proponernos la tarea de encontrar otro abordaje a problemas como el ocurrido, que estamos seguros, continuarán. Abordajes que combinen ciencias naturales, sociales y arte, en la construcción de un mundo común. En ese sentido, esta edición es profundamente situada, porosa y móvil.

Bruno Latour, que estuvo en noviembre del 2014 en Chile invitado por puertoideas, ha sustentado su producción en un implacable cuestionamiento de los modernos. Se trata sin embargo de un amante de las ciencias y la tecnología, de un cristiano que no se averguenza de su fe y que es capaz de estudiarla con la misma seriedad con que estudia el diseño de un sistema automatizado de transporte o un laboratorio de releasing factors o el Consejo de Estado en Francia.

Su sitio es un generoso despliegue de sus textos y a él remitimos al lector interesado (http://www.bruno-latour.fr/),. Allí encontrarán muchos de sus artículos, marcados por una luminosa pluma, un humor impregnado de ludismo y lo mejor de los tres optimismos posibles: el del técnico que sabe que finalmente resolverá el problema, el del artista, que confía en el valor de su gesto y del humanista, que aunque eso “humano” siempre termina excediendo su preconcepto, encuentra allí la poesía necesaria para que la vida prolifere.