64 años de la fotografía 51. Para una historia geológica y femenina de la ADN

Phtograph 51, Rosalind Franklin, 1952.

Hace 64 años en Nature 171 del 25 abril de 1953, se publicó A Structure for Deoxyribose
Nucleic Acid, una nota de dos páginas (pp 737-738), con sólo 6 referencias, junto a un paper
de M.H.F. Wilkins, A.R. Stokes y H.R. Wilson y otro de R. Franklin y R.G. Gossling.
La foto 51 acompañaba a este último artículo, titulado Molecular Configuration in Sodium
Thymonucleate.
La historia para escolares ha hecho célebre el primer artículo de Watson y Crick. Y el Nobel
de 1962 los favoreció junto a Wilkins. Rosalind Franklin había muerto de cáncer de ovario
en 1958, a los 37 años, pero fue su trabajo, sus críticas y sus fotos las que permitieron una descripción más adecuada de la molécula que venía intrigando a los genetistas.

Desde que en 1869, Johannes Miescher descubrió DNA, una molécula resistente a las pro-
teasas y rica en fosfato, algo intrigante había en su existencia. La llamó nucleína. Phoebus
Leven en 1919 identificó los nucleótidos en el DNA y su composición de (a) grupo fosfato,
(b) una deoxiribosa y (c) una base nitrogenada (Divan and Royds, 2016).
Oswald Avery en los 40 probó que el ADN era la molécula de la herencia, poniendo así
como de valor una estructura marginal, al lado de las estrellas de su tiempo, las proteínas.
La regla de Chargaff que probó la relación 1:1 entre A+G y C+T dejó una interrogante
para alinear el modelo basado en pares de bases.
Pero fue Rosalind Franklin quien cuestionó la estructura en que estaban pensando Wat-
son y Crick en noviembre de 1951, quienes ubicaban erróneamente el fosfato en el centro.
También fue Franklin quien señaló las cadenas de ADN y la que produjo las laboriosas
imágenes de difracción de rayos x sobre ADN que señalaban una estructura helicoidal en
mayo de 1952 (Mukherjee, 2016).
Ni Pauling en Caltech ni Watson y Crick en Londres lograron avanzar mas allá. Sólo cuando
en enero de 1953 Wilkins mostró a Watson la fotografía 51, una claridad empezó a emerger.
La historia del descubrimiento DNA, evento quizás a la altura de la mecánica cuántica por
su efecto transformador del mundo y la historia, es una narración de redes que aceleran las
masculinidad de los investigadores. También la historia de pequeños artículos que impac-
tan no por sus medidas de impacto. De los colectivos de investigadores, los ejercicios de la
imaginación y el placer.
En estos días de marchas por las ciencias, la estructura del DNA nos recuerda que no es
lamentando la falta de pertinencia como se hace la ciencia, sino produciendo hechos nuevos.
Porque la aparición fulgurante del DNA es un momento en que la vida se vuelve cristalina,
geológica, difractiva, molecular. Es el comienzo de la tierra como marca esencial de la vida,
de una cosmología en que estos cristales vivientes son la señal mas íntima de nuestra unidad
con la tierra.                                          Humus editores
Referencias
Divan, A. and Royds, J. (2016). MOLECULAR BIOLOGY A Very Short Introduction.
Oxford University Press, Oxford.
Mukherjee, S. (2016). THE GENE An Intimate History. Scribner, New York.

Nature 171 del 25 abril de 1953

April 2003 marks the 50th anniversary of the discovery of the double helix structure of DNA, a breakthrough that would have been impossible without the work of the brilliant molecular biologist Rosalind Franklin, shown in her Paris lab in this undated promotional photo for PBS’ “NOVA” presentation, “Secret of Photo 51.” The documentary, which airs on Tuesday, April 22, 2003, investigates Franklin’s life and her contribution to one of science’s greatest discoveries. (AP Photo/WGBH, Courtesy the American Society for Microbiology)

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