Archivo por meses: agosto 2017

Mumford, paleotécnica y las profesiones \ Mumford, paleotechnical and professions: re-reading Technique and civilization


Tener “movimiento para ir más lejos”, como dice Malebranche, es el carácter de la persona humana consciente de su vida pasada.  Una educación que sustituyera un verdadero aprendizaje por un adiestramiento profesional encerraría a cada individuo en un fatalismo social.

Gilbert Simond. en Prolegómonos para una reconstitución de la enseñanza

Estudiando el carbón, encontramos el maravilloso libro de Lewis Mumford Técnica y civilización (emecé, 1945). Allí propone la designación del período articulado por este combustible fósil, como período paleotécnico.

Mumford describe la articulación del vapor, con el hierro y el carbón, en una agitada vida de ciudades marcadas por humo, hollín y oscuridad. Como la Lota de fines del siglo XIX, con sus minas, sus trenes, sus fábrica de ladrillo y cerámicas, su fundición de cobre.

Mumford se desplaza de la técnica a la política, describiendo los rasgos obsolescentes del marxismo, marcado conceptualmente por algunas manifestaciones paleotécnicas de superficie.: “en los términos de la lucha de clases, no habia manera de preparar al trabajador para los resultados finales de su conquista. La lucha en sí misma era una educación para la guerra, no para la dirección y la producción industrial”. Incluye entre los efectos mas perniciosos de la paleotécnica, la destrucción del medio ambiente, junto con la degradadción del trabajador y la vida miserable.

Mumford considera sin embargo un aspecto de signo opuesto: la compensación estética. “Turner fue quizás el primer pintor que absorbió y expresó directamente los efectos característicos del nuevo industrialismo”.

Para Mumford: “La falta de sol, la falta de color, la inanición dentro de las ciudades industriales era lo que incitaba a buscar escenas rurales y estimuló el arte de la pintura paisajista…Van Gogh conocía toda la lobreguez de la ciudad paleotécnica: el Londres sucio y alumbrado a gas del año 1870. También conocía las fuentes de sus obscuras energías, lugares como las minas de La Borinage”

Su esbozo de un período neotécnico no significa que el paleotécnico sea un periodosuperado:

“Aun cuando por razones de conveniencia he hablado de la fase paleotécnica en tiempo pasado, seguimos viviendo en esa fase y los métodos y hábitos de pensamiento que ha producido siguen rigiendo todavía a una gran parte de la humanidad. Si no son suplantados por otros, la base misma de la técnica puede ser minada, y podremos volver a caer en la barbarie con una rapidez que estará en proporción directa con la complicación y el refinamiento de nuestra herencia tecnológica actual”

Quizás nuestro problema principal resida en esos hábitos de pensamiento carboníferos, mientras la realidad vital del planeta ya no puede ser comprendida por un intelecto que funciona como si todo fuera un  ciclo energético, de recursos y externalidades, suciedades, expoliaciones e irresponsabilidad.

La clave de la profundidad con que Mumford logra captar el carácter de nuestra época, que para muchos aún pasa desapercibido, quizás resida en la cita con que iniciamos esta entrada. Munford no vivió en las estrechas mentalidades profesionales, más bien volvió las espaldas a ellas.

Coger los signos del presente es movernos de la historia a la política, y también a las artes y por supuesto, a las técnicas y las ciencias. ¿Qué profesión o qué universidad dicta una carrera o un posgrado que permita desplazarnos con ligereza y soltura?

No nos sorprendamos pues de que el texto de Mumford sea de una actualidad  tan poderosa. Su movimiento  también es para ir más lejos.

Los dibujos del Volcán Calbuco

Julio 30, 2017

El último sábado de julio, tal vez el más frío de la temporada, a 30 kms. del Volcán Calbuco emprendemos marcha por el mismo camino de tantas veces. El Volcán está ahí, pero no es el mismo.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Cada vez que lo visitamos tiene algo nuevo que revelar, algún metamorfismo o nuevas alianzas con los muchos otros cuerpos que lo componen.  Las aguas se ordenan en geometrías sorprendentes en cada una de las pequeñas pozas que van quedando entre las rocas. Trazan las superficies con líneas curvas, aguzadas espinas, círculos excéntricos sobre otros círculos. Las formas orgánicas dominan lo aparentemente inorgánico.

Más arriba la nieve empieza a mostrar manchones en medio del bosque. Lo que estuvo nevado hace un mes, hoy es verde nuevamente y algunos hongos siguen su húmeda existencia en el frío invierno.

Al llegar a las rocas, el blanco invernal se despliega por todos lados. El volcán muestra las líneas de su superficie irregular. La belleza del Calbuco es ser como ningún otro, con una geometría abigarrada. Un objeto singular que pide un conocimiento singular, caminatas de invierno tras una noche despejada, para desplegar su escarcha, sus hielos y su nieve.

La imagen del volcán plenamente nevado, el azul blanco alisando y dando nueva forma a sus quebradas. El sol benigno hasta quemarnos sobre las rocas. El bosque invernal guardando frío y humus.

Recién pasado el mediodía algunos chucaos se atreven a cruzar el camino. Los carpinteros desde lo alto del enramado cuchichean sobre nosotros.

Las piedras han renovado el paisaje una y mil veces. La erupción del 22 de abril del 2015 arrasó con su lahar la actividad de la piscicultura que bebía del río blanco.

Una estructura destartalada de latas y plásticos, embancada en arena y enormes rocas permanecía a la orilla del río. Poco a poco nalcas, hongos y pastos empezaron a revivir entre la basura industrial. En junio de este año la operación de limpieza ha reducido a pequeños restos las señas del centro. Un nuevo paisaje nos acompaña este día. La arena de pequeños trozos de piedra volcánica dibuja nuevas planicies, reordena el lecho del río, las riveras, y permite la erupción de un avellano diminuto en medio de la tefra.